El Enemigo
Lo quiero vencer. Hay una batalla que aún no he terminado. Me está lastimando, pero quiero creer que lo puedo derrotar. ¿En qué momento me di cuenta de que estoy en una pelea? ¿Cuánto tiempo tiene abatiéndome este enemigo y yo no me he defendido? Ya son varios años. Lo ignoré, y me va ganando la batalla porque lo ignoré. Ahora que estoy presente y quiero determinar lo que quiero en mi vida me doy cuenta de que es este gran enemigo el que me está impidiendo lograrlo. ¿Cómo pude ignorarlo? Fue gracias a su gran estrategia: sus golpes fueron discretos, algunos silenciosos. Quisiera culparlo por mi dolor, pero este dolor es el resultado de no defenderme. Me culpo a mí mismo porque no fui seguro y no me defendí. Me culpo a mí mismo porque me confié ante su presencia, pensé que no me hacía daño. Vale la pena desahogar todo lo que tengo en mi mente para luego construir un plan para derrotarlo, lo quiero vencer. Quiero asesinar a este monstruo, cortarle la cabeza para asegurarme que no podrá dañarme más. ¿Cómo le puedo ganar? Creo que solo tengo la opción de luchar en la batalla, no se rendirá sin razón alguna. Creo que solo tengo esa única opción. Creo que solo tengo la alternativa de verlo de frente y encarar el problema: Él.
Antes que nada, ¿qué armas tengo? ¿qué herramientas puedo construir? No tengo que salir a pelear como un bárbaro, como un animal sin usar la razón. Eso podría darle la victoria a esa bestia. ¿Es una bestia? ¿No piensa? ¿Es un animal sin razón como el que yo no quiero ser? No lo es, hizo todo con intención, lo hizo todo a su conveniencia, y ahora es mi turno de hacer la mía.
Utilizaré mi creatividad, la llevaré al extremo para crear algo de lo cual no pueda defenderse. Utilizaré todo mi poder para crear un ataque masivo de energía que no podrá detener. Lo podrá intentar, pero será inútil, ahora ya lo sé que no existe algo en su posesión que pueda detener mi voluntad, mi gran ataque.
¡Muereeeeeee! ¡aaaaaaahhhhhhh!
Por fin, lo he logrado, lanzar ese rayo de energía agotó casi todas mis fuerzas, pero el ver su cuerpo atravesado me da un sentido de paz, me siento pleno. Reflexionando, en retrospectiva, lo pude haber hecho antes, pero no quise enfrentarlo, no estaba listo. Agradezco su existencia, agradezco su batalla, ahora soy un hombre nuevo, un hombre listo para disfrutar del mundo, de mí mismo sin más guerras. Gracias temor.
